Crónica de la I Expo Internacional de Cactus y Suculentas

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Los visitantes de la feria (Foto: J.C. Campos)

Somos un organización joven y vivíamos tranquilos con nuestras exposiciones caseras hasta que nuestro bombero Javi, que no solo se dedica a apagar fuegos sino también a provocarlos, decidió organizar uno. Experto en exposiciones, llama a los viveristas y allí que nos arrastra.
Tengo que reconocer que al principio era un poco escéptico y tenía mis reservas, pero ya que estábamos en ello, a trabajar tocaba.
Descartados algunos lugares, el elegido fue La Rosaleda del Parque del Oeste en Madrid, y hay que reconocer el acierto. La dirección fue todo amabilidad, atención y nos dio todo tipo de facilidades. Pena era que las rosas estaban  en las últimas, pero sus postreros coletazos de color acompañaron el verdor de los cactus, el lugar era inmejorable.
Como era la primera, no teníamos todo lo que una feria requiere. Tras múltiples gestiones para conseguir mesas, manteles, urna, qué llevar para la comida, reparto de tareas, etc. Todo quedó casi atado… luego veríamos los fallos.
El tema de su divulgación fue ardua tarea, hacer carteles, ver qué medios podían acudir (TV y radio vendrían, pero un poco tarde para el reconocimiento de la feria). Mucho más efectivo serían las redes sociales que, como un boca a boca, funcionaron mejor.

Viernes. Pensaba que a los italianos les gustaba más la cama, pero a las 8:00 estaban a las puertas (vaya viaje pesado desde la zona de Rímini, Italia) hace falta tesón.

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Los vivieristas italianos (Foto: J.C. Campos)

Infatigables, madrugadores y prestos estaban Javi y Riki quienes comenzaron a preparar el lugar, el resto, tanto de expositores como de nosotros nos fuimos incorporando.
La mañana se pasó ordenando, preparando y colocando mesas con sus respectivos cactus. A la vez que esto pasaba, nuestros impacientes ojos empezaban a llenarse  de las maravillas que contemplaban, mas bien el trabajo era lo importante y a ello dedicamos el tiempo.
Hora de comer, ir a la maravillosa estación de Principe Pío y cada oveja a su redil, los ingleses a las salchichas, los italianos a las pizzas y nosotros al chino. Cambio de impresiones, conocimiento de las personas, pequeña sobremesa con monotema y vuelta al trabajo. Aunque el calor era tórrido, el lugar lo compensaba con la refrigeración, era una gloria trabajar en ese ambiente.
Como ya todo se iba colocando, la impaciencia nos llevaba a las primeras compras con eso de que: el que reparte se lleva la mejor parte, aunque hubiera materia prima para el resto de los días.

Sábado. Todo listo tras los últimos puestos que faltaban, en total serían 17 con lo que la oferta sería muy amplia.
Mientras el local se llenaba, Miguel Mestre (Astrophytumland) se explayaba con su tema preferido sobre los Astrophytum y nos fue deleitando con sus características, lindezas y problemas. Nos descubrió un mundo que parecía que conocíamos, pero que era así, puro deleite.

La sala seguía llena y a una gente le sustituía otra. Llegó la charla de Raúl con sus sustratos, como ya la ha impartido otras veces, se encontraba en su ambiente y no solo suelto sino que se atrevió a debatir con expertos cultivadores que en la sala se hallaban. Intercambio interesante de opiniones sobre tierras, trasplantes y raíces. Al salir había público que graciosamente comentaba: “Voy a tener que vaciar y cambiar la tierra de todas las macetas, con el trabajo que conlleva”.
Mientras estos éxitos de público se sucedían, nuestros infatigables Riki, Angélica, J Carlos, María y Lola se esforzaban en vender los números de la rifa con los que podríamos cuadrar los gastos.
Se hacía tarde y el hambre apretaba. ¡Qué mesa de manjares se preparó con todo aquello que parte de los socios había aportado! Había de todo: quesos, jamón, empanadas, ensaladilla, fiambres y hasta huevos cocidos. Parecía las bodas de Camacho que nuestro ínclito Quijote describiera (qué gran éxito las croquetas y empanadillas de Angélica puesto que en un abrir y cerrar de ojos desaparecieron).
Creo que los viveristas no se esperaban todo aquello y además regado con refrescantes y no tanto bebidas.
Tras semejante ágape, contentos y satisfechos regresaban a sus puestos pues el público no paraba de entrar.
La tarde transcurría animada y llegó el momento de acudir a la charla de J. Manuel que desplazándose desde León, iba a impartir. Nos dotamos de lupa y traje anti minas y con él nos dirigimos a Sudáfrica. Había que pisar con cuidado porque si difíciles son de ver, más de distinguir sus características. Al cabo de un rato nuestros ojos eran todo ventanitas ¡no sé cómo se puede distinguir tanta variedad!.
Recorrimos con cada uno de ellos parte de la geografía y pluviometría del país, pero nos abrió un tema muy interesante con el que salimos, además del reto de su cuidado. Muy fascinante ese pequeño mundo al que vulgarmente llaman “patas de elefante”.

Domingo. Con caras alegres y relajadas se encaró el nuevo día. Rápidamente se iba llenando la sala no solo de nuevo público sino también de aquel que repetía y buscaba aquello que quizás el día anterior no había apreciado.
Apareció la TV, quizás un poco tarde para divulgar el evento, pero por lo menos pudo hacer un pequeño reportaje.

Llegó la hora de recorrer mundo y allí que nos fuimos a viajar con Carlos, quien correcaminos infatigable, nos trasladó al mundo real en el que nuestros pinchos viven. No sé como se atrevió a meterse por esos andurriales del desierto mexicano, pero nos descubrió verdaderas visiones de una naturaleza que, pareciendo conocerla, estamos muy lejos de ella. Fue un verdadero deleite descubrir los inhóspitos paisajes en los que nuestros cactus viven.
La mañana pasó sin darnos cuenta y podíamos ver la cara de satisfacción de los viveristas.
Rifa de la segunda tanda de cactus y postrero ágape de los restos que habían quedado del día anterior.
Tras  ello vino el momento más triste y trabajoso de tener que rematar la feria: limpiar, quitar mesas, fregar, ayudar a transportar los cactus a los coches. A eso de las 18:00 nos marchábamos con la sensación de que una feria que había empezado con expectativas y dudas había sido un éxito de público, plantas y ventas.

Esperamos que nos haya servido para coger experiencia, ver los fallos y mejorar para que el próximo año se repita con más ímpetu y se consolide como una feria importante.

¡A trabajar desde ahora!

Antonio Alfaro – Presidente de CACSUMA

 

2 comentarios en “Crónica de la I Expo Internacional de Cactus y Suculentas

  1. Este año se realizará una II Expo en Madrid, porque la del año pasado me encanto.

    Un saludo y buen día.

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    1. Hola Weyden. Sí! El 22 y 23 de junio en el mismo sitio, la rosaleda del parque del oeste. Te esperamos, un saludo!

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